Como bien sabes la imagen representa el medio más contundente para comunicarnos. Los elementos visuales facilitan la comunicación ya que acortan el proceso de comprensión. Es más fácil para nuestro cerebro analizar una imagen que un texto de 15 líneas. Este proceso de comunicación tiene su origen en la creación de imágenes a través del pensamiento visual.
El pensamiento visual no es más que una metodología por medio del
cual se logra extraer una idea o concepto a través del uso de imágenes. Es una
herramienta que consiste en volcar y manipular ideas a través de dibujos simples
y fácilmente reconocibles, creando conexiones entre sí
por medio de mapas mentales, con el objetivo de entenderlas mejor, definir
objetivos, identificar problemas, descubrir soluciones, simular procesos y
generar nuevas ideas.
El pensamiento visual funciona porque el 80% de nuestro
cerebro está diseñado para asimilar y procesar imágenes, por lo que le suponen
menos esfuerzo que leer un texto. Es por ello que al plantear una idea de
forma visual, estas extendiendo tu capacidad de comprensión y síntesis,
además de facilitar la exposición de ideas cuando las palabras no son
suficientes, desencadenando procesos compartidos de pensamiento, dialogo,
diseño y acción.
Este principio es simple y apela al concepto de que todos llevamos
en nuestro interior un dibujante innato. Sin embargo, mucho de nosotros
no lo creemos, ya que no nos consideramos grandes lustradores ni dibujantes expertos.
Pues estamos en un error, el pensamiento visual ha sido desarrollado en
nosotros desde niños, de hecho es el primer lenguaje que aprendemos, ya que es
más sencillo comunicarnos a través de dibujos. Esto es modificado con los
años a causa de la educación tradicional quien da más énfasis al
pensamiento racional.
Lo bueno es que podemos hacer uso de estas habilidades “dormidas”
para potenciar nuestro proceso comunicacional, solo es cuestión de disciplina e
interés en mejorar. Lo más impórtate es empezar por lo básico, reconocer
formas y figuras que podemos dibujar para luego usarlas y
combinarlas para contar una historia o una idea.
Perder el “miedo” a dibujar es la clave para desarrollar esta
poderosa herramienta, para ello lo ideal es hacerlo con elementos
familiares, simples y fáciles de reconocer como expresiones, emociones que nos
permitan sintetizar al máximo ideas.
El pensamiento visual puede hacer la diferencia a la hora de
vender tu idea, ya que es la base de todo discurso visual, es aplicada en
presentaciones, infografías, videos, dando más potencia a lo que dices y
logrando una mejor comprensión de los que deseas comunicar.


