domingo, 8 de octubre de 2017

Pesamiento Visual o Visual Thinking


Como bien sabes la imagen representa el medio más contundente para comunicarnos. Los elementos visuales facilitan la comunicación ya  que acortan el proceso de comprensión. Es más fácil para nuestro cerebro analizar una imagen que un texto de 15 líneas. Este proceso de comunicación tiene su origen en la creación de imágenes a través del pensamiento visual. 

El pensamiento visual no es más que una metodología por medio del cual se logra extraer una idea o concepto a través del uso de imágenes. Es una herramienta que consiste en volcar y manipular ideas a través de  dibujos simples  y fácilmente reconocibles,  creando conexiones entre sí por medio de mapas mentales, con el objetivo de entenderlas mejor, definir objetivos, identificar problemas, descubrir soluciones, simular procesos y generar nuevas ideas.

El pensamiento visual funciona porque  el 80% de nuestro cerebro está diseñado para asimilar y procesar imágenes, por lo que le suponen menos esfuerzo que leer un texto.  Es por ello que al plantear una idea de forma visual, estas extendiendo tu  capacidad de comprensión y síntesis, además de facilitar la exposición de ideas cuando las palabras no son suficientes, desencadenando procesos  compartidos de pensamiento, dialogo, diseño y acción. 

Este principio es simple y apela al concepto de que todos llevamos en nuestro interior un dibujante innato.  Sin embargo, mucho de nosotros no lo creemos, ya que no nos consideramos grandes lustradores ni dibujantes expertos.  Pues estamos en un error, el pensamiento visual ha sido desarrollado en nosotros desde niños, de hecho es el primer lenguaje que aprendemos, ya que es más sencillo comunicarnos a través de dibujos. Esto es modificado con los años  a causa de la educación tradicional quien da más énfasis al pensamiento racional. 

Lo bueno es que podemos hacer uso de estas habilidades “dormidas” para potenciar nuestro proceso comunicacional, solo es cuestión de disciplina e interés en mejorar. Lo más impórtate es empezar por lo básico,  reconocer formas y figuras  que podemos dibujar  para luego usarlas  y combinarlas para contar una historia o una idea. 

Perder el “miedo” a dibujar es la clave para desarrollar esta poderosa herramienta, para ello  lo ideal es hacerlo con elementos familiares, simples y fáciles de reconocer como expresiones, emociones que nos permitan sintetizar al máximo ideas. 

El pensamiento visual  puede hacer la diferencia a la hora de vender tu idea, ya que es la base de todo discurso visual, es aplicada en presentaciones, infografías, videos, dando más potencia a lo que dices y logrando una mejor comprensión de los que deseas comunicar.

jueves, 5 de octubre de 2017

Habilidades comunicativas de un emprendedor




Todos sabemos la importancia que tiene la comunicación en nuestras vidas. Pero cuando nos enfocamos en el Emprendimiento, saber comunicar, se convierte en una herramienta fundamental  no solo para lograr el éxito e tu proyecto, sino para lograr su supervivencia en el mercado.

Comunicarse es parte fundamental de la vida de un emprendedor, constantemente debemos establecer vínculos  con diferentes individuos u organizaciones, clientes potenciales, inversionistas. Para ello es necesario desarrollar ciertas habilidades que te permitan resaltar en el mundo de los negocios.

Recuerda, tu éxito como emprendedor está determinado en gran parte por tu habilidad para comunicarte con otros, no solo de manera verbal, sino también, escritural, corporal y visualmente. Es importante saber cómo conectarse con otras personas para ganarse su simpatía y su confianza. De ésta manera ellos se abrirán y permitirán que uno influencie sus vidas.

Es común ver, en los emprendedores de éxito la consolidación de ciertas habilidades comunicacionales que los hacen destacar, entre algunas ellas encontramos:


Posee Escucha empática: un comunicador sabe que lo más importante es escuchar. Esta es la clave para entender el mercado, esto te permite dar una respuesta apropiada y ajustadas a las necesidades de ese público meta.


Desarrolla  sus  habilidades orales y escritas. No sólo hay que saber comunicar a través de un interesante discurso, también será necesario tener la capacidad de plasmar esas ideas sobre el papel, de forma clara, ordenada y sin errores gramaticales u ortográficos.


Identifica el Lenguaje no Verbal.  Un buen comunicador logra captar el mensaje que le transmiten los demás.  Hay que aprovechar expresividad corporal y los gestos de forma que sirvan de refuerzo a aquello que expresamos oralmente.


Maneja el Lenguaje Visual.  Está relacionado con la manera de como interpretamos lo que percibimos a través de los ojos. Un buen comunicador conoce los códigos visuales y los usa de manera adecuada en la estructuración del mensaje. 


Comparte Ideas Simples: Es importante saber extraer la información realmente relevante y acorde al mensaje que pretendemos transmitir,  es parte de la habilidad comunicacional que debe desarrollar todo emprendedor. 


Elige el Canal Correcto. El avance de la tecnología ha traído consigo una gran cantidad de medios  y sistemas de comunicación permitiendo llegar a audiencias más específicas. Un Comunicador exitoso reconoce los canales que frecuenta su audiencia y los usa de manera estratégica para hacer llegar su mensaje. 


Suma Valor al Mensaje. Un comunicador conoce la necesidad de crear contendido de valor para sus usuarios. No basta con solo transmitir un contenido, es necesario incorporara un valor agregado que sea atractivo a nuestro público.   


Siempre Responden: Un buen comunicador debe dar siempre respuesta a las inquietudes aun si no conoce la respuesta.  Dar seguimiento a las inquietudes y necesidades de nuestros clientes es fundamental  para crear una conexión.



Quizá puede  tomar algo de tiempo desarrollar estas habilidades para ser un emprendedor exitoso. Enfócate en ellas, desde leer el lenguaje corporal hasta sumar tu valor en algunas oraciones: es una de las cosas más poderosas que puedes hacer por tu carrera.

sábado, 1 de octubre de 2016

El Arte de la Identidad Corporativa


Hoy en día, debido al complejo entorno donde interactúan las organizaciones, para cualquier emprendedor,  es necesario gestionar una comunicación eficaz, que permita un rápido reconocimiento de su marca en el mercado, para ello es necesario establecer una identidad corporativa clara, que permita definirla bajo  un enfoque estratégico.


Hablar de identidad implica hablar de nosotros mismos, es definir de manera clara la manera como los  clientes podrán reconocernos y diferenciarnos de los demás. Es por ello que una de las principales tareas que tendrás para iniciar un negocio emprendedor, es responder estas preguntas: ¿Cómo me llamo?, ¿Cómo Soy? y finalmente ¿Cómo quiero ser recordado?



Este ejercicio aplica tanto para la definición de una marca personal como  una empresarial, para poder establecer los pilares fundamentales de nuestra identidad. Aparentemente responder estas interrogantes puede ser muy sencillo,  sin embargo te recomiendo realizar una reflexión profunda en cada una,  ya que de ellas dependerá, la definición del nombre de tu empresa, la personalidad que la va a caracterizar  y el posicionamiento que podrás alcanzar. 



El nombre de tu empresa es fundamental ya que automáticamente condiciona la manera en que eres percibido. Por los que debes prestar especial cuidado a las palabras que uses, en ocasiones, nos dejamos llevar por las emociones, pero debemos recordar que debe ser fácil de pronunciar, de escribir, y sobre todo debe generar impacto.

Otro aspecto importante dentro de la identidad, es la personalidad, pero ¿A qué nos referimos con ello?, pues bien, la personalidad de una marca es un conjunto de características emocionales y asociativas que son conectadas con tu negocio. Estos rasgos van a permitir modelar la manera como las personas de perciben, como “sienten” tu empresa. Una marca puede tener  varias personalidades, lo que puede confundir a clientes y usuarios, por lo que establecerla desde el inicio te ayudará a manejarte de manera coherente. 

Y Ahora ¿cómo quieres ser recordado?,  aquí hablamos de posicionamiento, el nicho de mercado donde nos desenvolveremos. En este punto debes definir la “ventaja Competitiva” es decir, lo que me diferencia de mis competidores, ese plus que solo yo puedo ofrecer. Para ello es importante definir un público objetivo (Target).
Como puedes ver, la identidad corporativa constituye el núcleo vital y estratégico de un negocio o empresa, su  objetivo es permitir un rápido reconocimiento por parte del público objetivo. Crear identidad es una de las claves para perdurar en el tiempo, para ello es necesario contar con la máxima claridad en los principios, visión y misión de tu empresa. 

Estos elementos constituyen el núcleo estratégico de tu proyecto de emprendimiento de allí se desprenden  todos los demás aspectos. Uno de ellos es el manejo de los signos de identidad visual, quienes constituyen las unidades gráficas que definirán la imagen de marca, en los diferentes medios que implementes.

Tal como lo señala, J. Costa, un sistema de signos visuales tiene como fin lograr distinguir, facilitar el reconocimiento y la recordación de una empresa u organización sobre las demás. Diríamos entonces,  que es la traducción simbólica de la identidad, con el fin de significar, aumentar la notoriedad, crear connotaciones positivas, para establecer anclajes emocionales con nuestros públicos.

Reflexionemos entonces en ¿Cuáles son los signos que debo considerar?,  J. Costa, menciona que la identidad está conformada por tres elementos que se complementan entre sí y que forman parte de nuestro lenguaje visual: el elemento lingüístico (Logo), el icónico (Marca Gráfica) y el cromático (Emblemático). El Logo, es un elemento de designación verbal convertido en un grafo con características diferenciales, lo icónico está conformado por elementos expresivos que definen la personalidad de la empresa de manera simbólica y por último, lo emblemático, son los valores cromáticos seleccionados como elementos distintivo y que concentran la esencia de la marca. 

Cómo pudiste ver, la identidad corporativa no es un instrumento más del Marketing, sino que constituye una estructura interna de comunicación que abarca todas y cada una de las acciones que emprende la institución y que sirve para ofrecer interna y externamente una imagen global. En este sentido, todos los aspectos de la comunicación son  fundamentales para crear la imagen de marca, donde cada elemento juega un papel básico en la construcción del perfil de tu negocio.

Es por ello, que el proceso de creación de estos elementos requiere de un profundo conocimiento de quiénes somos y de un proceso de investigación acerca de cuáles son los elementos gráficos más apropiados para reflejar esa esencia.  Siempre debes recordar que definir una identidad corporativa implica considerar que nuestra marca debe ser clara, con personalidad, cohesiva y sobre todo coherente, de esta manera podríamos lograr posicionarnos en nuestro mercado.