sábado, 1 de octubre de 2016

El Arte de la Identidad Corporativa


Hoy en día, debido al complejo entorno donde interactúan las organizaciones, para cualquier emprendedor,  es necesario gestionar una comunicación eficaz, que permita un rápido reconocimiento de su marca en el mercado, para ello es necesario establecer una identidad corporativa clara, que permita definirla bajo  un enfoque estratégico.


Hablar de identidad implica hablar de nosotros mismos, es definir de manera clara la manera como los  clientes podrán reconocernos y diferenciarnos de los demás. Es por ello que una de las principales tareas que tendrás para iniciar un negocio emprendedor, es responder estas preguntas: ¿Cómo me llamo?, ¿Cómo Soy? y finalmente ¿Cómo quiero ser recordado?



Este ejercicio aplica tanto para la definición de una marca personal como  una empresarial, para poder establecer los pilares fundamentales de nuestra identidad. Aparentemente responder estas interrogantes puede ser muy sencillo,  sin embargo te recomiendo realizar una reflexión profunda en cada una,  ya que de ellas dependerá, la definición del nombre de tu empresa, la personalidad que la va a caracterizar  y el posicionamiento que podrás alcanzar. 



El nombre de tu empresa es fundamental ya que automáticamente condiciona la manera en que eres percibido. Por los que debes prestar especial cuidado a las palabras que uses, en ocasiones, nos dejamos llevar por las emociones, pero debemos recordar que debe ser fácil de pronunciar, de escribir, y sobre todo debe generar impacto.

Otro aspecto importante dentro de la identidad, es la personalidad, pero ¿A qué nos referimos con ello?, pues bien, la personalidad de una marca es un conjunto de características emocionales y asociativas que son conectadas con tu negocio. Estos rasgos van a permitir modelar la manera como las personas de perciben, como “sienten” tu empresa. Una marca puede tener  varias personalidades, lo que puede confundir a clientes y usuarios, por lo que establecerla desde el inicio te ayudará a manejarte de manera coherente. 

Y Ahora ¿cómo quieres ser recordado?,  aquí hablamos de posicionamiento, el nicho de mercado donde nos desenvolveremos. En este punto debes definir la “ventaja Competitiva” es decir, lo que me diferencia de mis competidores, ese plus que solo yo puedo ofrecer. Para ello es importante definir un público objetivo (Target).
Como puedes ver, la identidad corporativa constituye el núcleo vital y estratégico de un negocio o empresa, su  objetivo es permitir un rápido reconocimiento por parte del público objetivo. Crear identidad es una de las claves para perdurar en el tiempo, para ello es necesario contar con la máxima claridad en los principios, visión y misión de tu empresa. 

Estos elementos constituyen el núcleo estratégico de tu proyecto de emprendimiento de allí se desprenden  todos los demás aspectos. Uno de ellos es el manejo de los signos de identidad visual, quienes constituyen las unidades gráficas que definirán la imagen de marca, en los diferentes medios que implementes.

Tal como lo señala, J. Costa, un sistema de signos visuales tiene como fin lograr distinguir, facilitar el reconocimiento y la recordación de una empresa u organización sobre las demás. Diríamos entonces,  que es la traducción simbólica de la identidad, con el fin de significar, aumentar la notoriedad, crear connotaciones positivas, para establecer anclajes emocionales con nuestros públicos.

Reflexionemos entonces en ¿Cuáles son los signos que debo considerar?,  J. Costa, menciona que la identidad está conformada por tres elementos que se complementan entre sí y que forman parte de nuestro lenguaje visual: el elemento lingüístico (Logo), el icónico (Marca Gráfica) y el cromático (Emblemático). El Logo, es un elemento de designación verbal convertido en un grafo con características diferenciales, lo icónico está conformado por elementos expresivos que definen la personalidad de la empresa de manera simbólica y por último, lo emblemático, son los valores cromáticos seleccionados como elementos distintivo y que concentran la esencia de la marca. 

Cómo pudiste ver, la identidad corporativa no es un instrumento más del Marketing, sino que constituye una estructura interna de comunicación que abarca todas y cada una de las acciones que emprende la institución y que sirve para ofrecer interna y externamente una imagen global. En este sentido, todos los aspectos de la comunicación son  fundamentales para crear la imagen de marca, donde cada elemento juega un papel básico en la construcción del perfil de tu negocio.

Es por ello, que el proceso de creación de estos elementos requiere de un profundo conocimiento de quiénes somos y de un proceso de investigación acerca de cuáles son los elementos gráficos más apropiados para reflejar esa esencia.  Siempre debes recordar que definir una identidad corporativa implica considerar que nuestra marca debe ser clara, con personalidad, cohesiva y sobre todo coherente, de esta manera podríamos lograr posicionarnos en nuestro mercado.
 


domingo, 12 de junio de 2016

A qué llamamos Comunicación Digital?



Cuando decidí  iniciar este proyecto, reflexione durante mucho tiempo sobre cuales serían las temáticas más apropiadas para compartir con ustedes. A mi mente llegaron innumerables ideas, algunas más interesantes que otras, pero todas giraban en base a un mismo eje, La Comunicación. No pretendo con este Post definir la comunicación y las diferentes teorías que la sustentan, mi intención simplemente es reflexionar acerca  del modelo y  elementos que define el proceso de Comunicación Digital. 

Cuando escuchas la palabra Comunicación Digital  imagino que la asocias a los medios de comunicación masiva, pues son conceptos inseparables. Este proceso implica la existencia de un vehículo compartido por una cantidad variable de individuos cuyo fin es compartir una determinada información. 

El modelo más sencillo que puede representar este sistema de relaciones, está constituido por un emisor  y un receptor conectados por un canal  que permite la transmisión de mensajes mediante el intercambio de señales y significados codificados. Las nuevas tecnologías han permitido expandir la función de comunicarse transformando la manera como el emisor y el recetor interactúan entre ellos, mejorado así la experiencia. 

Recuerdo claramente el planteamiento formulado por Marshall McLuhan, uno de los grandes teóricos de la comunicación, quien señalaba  "el medio es el mensaje", pero ¿a qué se refería McLuhan con esto?, pues simplemente,  que la forma de un medio se incrusta en el mensaje, creando una relación simbiótica en la que el medio influye en cómo el mensaje se percibe. 

Al considerar el medio como una de las características primordiales del mensaje, McLuhan afirmaba que si el medio cambiaba, el mensaje se distorsionaba, sin importar con cuanta fidelidad pase el mensaje de un medio a otro éste invariablemente se distorsiona debido a los sesgos de los diferentes medios. Esto lleva consigo que, con cada adelanto tecnológico que se produce pueda hablarse también de una nueva forma de percepción de la realidad ya que los medios de comunicación no son sino una prolongación de los sentidos humanos.

Como puedes ver, la comunicación constituye un conglomerado de  relaciones donde los elementos que la integran se transforman, dando paso a modelos más complejos donde la tecnología forma parte de ellos, entonces me pregunto, ¿Son los modelos tradicionales suficientes para definir el proceso de comunicación actual?, ¿es la tecnología acaso un elemento integral en el proceso comunicacional o es algo paralelo?, cómo vemos es necesario entonces el planteamiento de un modelo que contraste los modelos de comunicación interpersonal y masiva aunado a los medios digitales actuales.

Pues con estas inquietudes  en mente, decidí emprender mi búsqueda e indagar sobre los diferentes modelos que definen el proceso comunicacional actual y encontré el Modelo de Comunicación Digital planteado por el especialista Fernando Núñez Noda  en su libro Comunicación Digital y Web. Su modelo se sustenta en el principio de que las tecnologías de la información y la comunicación  producen cambios fundamentales en la comunicación social donde se ejercen nuevas formas de trabajo, metodología y perfiles profesionales.

El planteamiento de  Núñez, se basa en  reordenar los elementos y procesos de comunicación social sumada a la interacción persona-sistema para llevarlo a un nivel interpersonal-masivo, persona-persona (s), Vectorial, no-lineal y multimedia. En esencia, este modelo se enfoca en el proceso de comunicación que ocurre entre una persona y un sistema automatizado.

Quizá seamos de la idea, que entre un individuo y una máquina no existe más que mera interacción,  es una relación persona-información,  un proceso asincrónico y no dialógico. Sin embargo, cuando el proceso de Comunicación Social choca con las TICs se producen cambios sustanciales en la forma como se plantea el proceso comunicacional afectando su estructura y elementos, según Núñez, algunos elementos permanecen inmunes, otros cambian de lugar, de dirección  e incluso de rol.

Como puedes ver en el gráfico, en este modelo el centro es el usuario, quien representa el centro del sistema, es el punto de partida y el final del esquema. Desde la perspectiva del  usuario, somos productores y consumidores de información,  y en nuestro papel como receptores podemos elegir entre ser audiencia pasiva  o navegante, dándonos  un mayor control en cómo recibimos la información y cómo la relacionamos entre sí. 

Seguidamente, tenemos al interfaz un medio electrónico-digital como punto de contacto del usuario con el medio electrónico, donde convergen los contenidos e información almacenada y distribuida por un canal o sistema de información. Considero que este aspecto es crucial para garantizar  el proceso de comunicación, si la interfaz no es amigable, difícilmente podremos comunicar lo esperado. 

Recordemos que el medio determina como el mensaje es percibido y en ocasiones puede distorsionarlo. Sin embargo, es importante considerar la característica multimedial e interactiva del contenido, plasmado en la interfaz,  con capacidad de tomarse, trasladarse o editarse, dándole vida propia, lo que permite expandir la experiencia comunicacional del usuario a un proceso más integral, donde el contenido pasa a ser el protagonista. 

Como puedes ver, el binomio usuario-interfaz es la clave en el Modelo de Comunicación Digital,  porque constituye un circuito interactivo  no social.  Esta combinación propicia  un modelo comunicacional bipolar, porque el usuario es emisor-receptor potencial en casos interpersonales  o masivos. 

Al comunicador se le dificulta adoptar el mundo digital en su quehacer, muchas veces  el universo tecnológico suele ser complejo y muy dinámico. Es por ello  que este modelo, a mi parecer, reúne elementos claves para comprender el complejo proceso de la comunicación digital un fenómeno que ha calado en nuestra vida cotidiana y que surge con el impacto de las nuevas tecnologías. 

Espero que este Post hay sido de ayuda, puedes hacer tus comentarios y aportes….